Paradas sin prisa por el Oeste americano
De los puertos del Glacier al borde del Gran Cañón, una sucesión de parques y ciudades del Oeste se disfruta mejor sin prisa. Hacia dónde apuntar el coche, y cuáles saltarse en un primer viaje.
Por el curador de PROCUL · Actualizado el 1 de junio de 2026
El Oeste americano es una región para conducir, y el error habitual es intentar verlo todo. El mejor viaje elige una sucesión y deja respirar las distancias. Esta es una sucesión más pausada, de norte a sur, con las ciudades que la enmarcan.
Los parques del norte
Empieza en lo alto. Los puertos del Glacier y los valles de Yellowstone son los dos anclajes de las Rocosas del norte: praderas alpinas y corredores de bisontes separados por un largo día de coche. Dale a cada uno sus propios días; no intentes plegarlos en uno.
El país de los cañones
Luego baja al sur, hacia la roca y la luz. El borde del Gran Cañón y el granito de Yosemite tratan ambos de una escala abrumadora y única: se conocen mejor en los extremos del día, cuando son las sombras las que describen.
Las ciudades que la enmarcan
Llega en avión a una ciudad y sal por otra, para que el trayecto nunca dé media vuelta. Denver abre las Rocosas desde el este; Seattle y San Francisco cierran el recorrido en la costa: una noche de buena comida y una cama de verdad entre las largas millas.